Delirios

Delirios de una mente en busca de una cura
y lo peor es que la cura está más cerca de lo que parece,
solo que me hago el ciego y el sordo.

Pero el tiempo lo dirá,
la sincronía se siente cada vez más,
la sociedad lo siente,
las puertas que permiten el paso de la energía astral
se abren cada vez más.

 Cuando se deshagan las cadenas,
el equilibrio y la dualidad
impregnaran cada acto.

El flujo de la energía astral
se sincronizara,
los conductos se destaparan,
logrando así
la unión con el verdadero Yo,
y las propagandas mentales
se habrán esfumado.

Mi cabeza necesita romper las cadenas
que atan mi consciente y subconsciente
al plano materialista,
pero no solo lo necesita
sino que lo anhela con cada pensamiento,
ya sabe dónde están las llaves
de los candados invisibles
impuestos por las sirenas
del basto mar.

Prismas

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¿Pero qué rayos somos? ¿Acaso somos el producto de algo externo? ¿Acaso somos un holograma?

Ja! Eso parece, de alguna manera la energía cósmica cruza a través de nuestros conductos conocidos como chakras, que permiten el paso de la luz de las estrellas. Estos chakras actúan como algún tipo de prisma, y el resultado de esta mezcla de infinitos colores somos nosotros, un holograma tangible, pensante; sin importar que los conductos se hayan estancado a través del tiempo por algún motivo, para hacernos entender o recordar cómo se sienten algunas situaciones del presente.

Un holograma capaz de sentir, pero lo más importante, ¿será que es consciente de su capacidad para elegir, de entender la dualidad, de sentir el paso de luz con la que la fuente crea todo a su alrededor?

Un miedo

Hay algo que está mal, antes pensaba que ese algo estaba en su totalidad en mí, digo en su totalidad por que se, y soy consciente que mental y espiritualmente tengo falencias que a mi parecer son algo normal y que la solución la debo de encontrar yo mismo, ya que estamos aquí para aprender de nuestros propios errores y aciertos tratando de unificar la dualidad, debemos de hacer de estas fallas una fuente de conocimientos, habilidades y fortalezas, y nunca desfallecer, o dejarnos rendir por aquellos insignificantes obstáculos.

Pero volviendo a lo primero, de que algo anda mal, me refiero a que debido a algo, o a algún tipo de inteligencia, o quien sabe qué, en cierta forma la existencia en este plano material se ha vuelto más que una cárcel de nuestro verdadero ser, un lugar en donde no solo los humanos sino todos los seres vivos somos utilizados, exprimidos, desechados, y reutilizados.

Quien sabe con qué fin, pero no un buen fin, sino todo lo contrario, algo tan macabro y perturbador que parece sacado de una historia de terror surrealista de las peores. A veces de solo ponerme a pensar en las posibles consecuencias, el miedo comienza a aflorar desde lo más hondo de mi ser, un miedo inexplicable e inexpresable, como si depredadores desalmados estuvieran a mis espaldas, esperando algún quiebre mental para apoderarse de mi consciente y subconsciente para hacer de las suyas; pero pensándolo bien, el miedo es algo natural en todo ser con alma, pero a veces es infundido por situaciones externas, cuyo objetivo es ese mismo, generar temor, creando en nosotros limitaciones, ceguera y cadenas invisibles pero tan pesadas como el mismo miedo, el cual nos hace creer que no hay alguna forma de vencerlo, o llaves para abrir los candados; sin embargo, formas de descifrar y vencer el temor son muchas, y todas se encuentran donde nadie las busca, nuestro apaciguado e inmutable interior.